1 de diciembre de 2011

La mastitis

 Que es?
 La mastitis es un proceso inflamatorio mamario provocado por una infección bacteriana. Aunque se puede presentar en mujeres que no están lactando es más frecuente observar esta afección durante el periodo de lactancia materna cuando los cambios anatómicos y fisiológicos que sufren las mamas, sumados al trauma local que ejerce la succión del bebé, las hacen más susceptibles de sufrir lesiones y por ende, infecciones. Las mamas apueden hincharse, endurecerse e incluso enrojecerse.

 
Cambios después del parto:

Durante las primeras 24-48 horas después de un parto o cesárea, se produce el reflejo de descenso o “bajada de la leche”. Por efecto de diversas hormonas (oxitocina y prolactina –entre otras-), y los primeros intentos de succión del bebé, se estimula activamente toda la maquinaria glandular encargada de producir la leche, y las mamas en poco tiempo, se presentan aumentadas de volumen, congestivas, duras, hipersensibles, calientes y dolorosas. Muy molestas. Inclusive, puede acompañarse de fiebre con temperaturas de 38-38,5 *C. Este cuadro es normal y debido al aspecto de las mamas algunos autores le han denominado Mastitis Congestiva aunque no haya un proceso inflamatorio real. Esta etapa pasa rápidamente y se mejora una vez que la madre empieza a amamantar a su bebé o usa el “Sacaleche” para disminuir la presión intramamaria regularmente.

Por que se origina? Causas principales
 
  • Grietas o fisuras en el pezón causadas por una inadecuada colocación al seno o una incorrecta succión del bebé.
  • Pasar largos períodos sin amamantar, saltarse una toma o acortar la sesión de lactancia.
  • Cansancio, estrés, contrariedades, mala alimentación.
  • Compresión del seno debido al uso de un brasier o sujetador muy apretado o pezoneras, dormir boca abajo, etc
  •  Producción de leche muy abundante que no se ha adaptado todavía a las necesidades del bebé.

Síntomas. Como se manifiesta?

Una vez que las bacterias han penetrado el tejido mamario a través de excoriaciones de la areola o el pezón, lo mismo que ocurriría con cualquier herida en la piel, las bacterias crecen localmente y se genera una reacción inflamatoria que se empieza a notar por un poco de dolor en alguno de los lados de la mama, especialmente en los cuadrantes externos; posteriormente se comienza a sentir más caliente esa zona y empieza a aparecer una coloración rosada de la piel localizada sobre el sitio de la infección. Con cierta frecuencia la paciente cuenta que ha tenido algunos episodios de escalofríos y fiebre (38-39,5*C). Refiere también que hay dolor cada vez más intenso al tacto o cuando amamanta al bebé pero que cuando vacía la leche de los senos se siente un poco aliviada. Es posible exprimir cierta cantidad de pus a través de algunos de los orificios del pezón. Casi invariablemente solo se ve afectada una mama.

Su diagnóstico


El diagnostico es muy fácil y se hace a través de un examen de los senos para determinar el grado de afección y descartar complicaciones, dar instrucciones idóneas y seleccionar correctamente el tratamiento.

Cual es el Tratamiento?

Tu médico te indicará antibióticos (opcional), analgésicos y te dará instrucciones particulares para tu caso. La medida más efectiva en el manejo de este problema es vaciar completamente los senos con regularidad: amamantando, manualmente o usando “Sacaleche”. Así mismo, se recomienda tomar abundantes líquidos durante el día y utilizar medicamentos para controlar el dolor y la fiebre si existe.
El tratamiento se debe seguir durante el tiempo prescrito por el médico. Suspenderlo antes puede favorecer una recaída. 

Cuales son las complicaciones?


La complicación más frecuente es el “Absceso Mamario”: cuando la infección es tratada tardíamente el crecimiento bacteriano y la lesión tisular son considerables, se establece una cavidad que se llena de pus, la mama se aprecia muy inflamada, caliente y con una zona muy roja y dolorosa. El aspecto de la paciente sugiere enfermedad, hay malestar general y fiebre, debido al dolor local la paciente no da pecho con el seno afectado por lo que la congestión láctea empeora aun más el dolor que la paciente ya tiene. Esta complicación puede aparecer en 5-11% de las mujeres que tienen una mastitis.

Puedo seguir amamantando?

Si. Definitivamente no debes suspender la lactancia porque, a parte de afectar la nutrición de tu bebé, la leche se acumula en tus senos generando más dolor y más riesgo de generar un absceso mamario. Aun cuando estés tomando antibióticos (adecuados) no debes suspender la lactancia. Si llegases a tener un absceso mamario es muy probable que tu médico intente drenarlo quirúrgicamente o mediante el uso de una punción guiada por Eco y te prohíba amamantar a tu bebé. Sin embargo te indicara que sigas extrayendo la leche para evitar mayor congestión mamaria.

Como prevenirla
  • Aseo frecuente del pezón y la areola con agua. No uses jabones ni alcohol ya que resecas la piel barriendo la grasa lubricante natural que ella produce.
  • Amamanta frecuentemente a tu bebé, evita dar teteros ya que interrumpes el vaciado de la leche acumulada
  • No uses sostenes excesivamente apretados. Evita usar sostenes apretados o pezoneras rígidas
  • Evita usar sostenes con ballenas y la ropa muy ajustada
  • Si vas a trabajar saca leche con el sacaleche para evitar congestión mamaria
  • Al finalizar cada periodo de amamantamiento puedes colocar Vitamina E en cada pezón para ayudar a mantenerlo hidratado: tomas una gotita de vitamina E y la colocas en tu dedo para luego aplicarla sobre ambos pezones.
  • Toma muchos líquidos durante el día
  • Si tienes algún síntoma fuera de lo usual, o te sientes muy mal, debes comunicarte inmediatamente con tu médico. En realidad nunca es bueno automedicarse sin una evaluación especializada.
  • Continúa dando pecho, empezando por el lado afectado
  • Si tu bebé no se siente bíen, o no quiere mamar del pecho afectado, o tus molestias son tan severas que no puedes amamantar del lado afectado, vacía el seno afectado con el tiraleche
  • Considera reposar en cama por unas 48 horas
  • Usa compresas de agua fría para controlar inicialmente la inflamación; luego, usa compresas tibias para estimular el descenso de la leche
  • Masagea las mamas desde la base hacia el pezón para ayudar el drenaje (purulento, en ocasiones) en la mama infectada
  • Lávate las manos antes y después de manipular el seno infectado Puedes seguir usando las cremas y emolientes (las aprobadas) de la areola y el pezón
  • Comunícate con tu médico a las 48 horas de haber iniciado el antibiótico para evaluar tu respuesta: para este entonces ya no deberías tener fiebre y el dolor habrá mejorado notablemente, asi como el área roja de la mama.
  • Si pasadas las primeras 48 horas no has obtenido mejoría planifica una visita con tu especialista.
  • La mejor prevención es amamantar con frecuencia, o si notas que el pecho está muy congestionado aliviarlo con el sacaleches. No dejes pasar mucho tiempo entre cada toma.

1 comentarios:

  1. Hola muy buenas! Disculpa que te escriba de forma pública pero no he encontrado otra manera de contactar contigo. Estoy muy interesada en la información de su blog me parece que la información es muy interesante y actual. Tenéis algún mail de contacto directo? Os dejo mi mail, elenariaseo@gmail.com espero poder contactar contigo. Un saludo,

    Elena.

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