Casi todos los padres, alguna vez tuvimos la sensación de estar haciendo mal las cosas y esto a mi entender implicaría o traería aparejada cierta culpabilidad, digamosló con todas las letras, NOS SENTIMOS CULPABLES y es en este punto, en este estado de CULPABILIDAD, las decisiones tomadas respecto de la crianza de nuestros peques dejan de ser relajadas, espontáneas para tornarse conflictivas, duditativas y hasta sufrientes.
Muchas veces nos sentimos desorientados, desbordados en nuestra función de padres y el miedo nos invade, nos sentimos inseguros, más aún sabiendo que nuestro accionar siempre llevará un mensaje a nuestros hijos y es ahí donde creo que no escuchamos nuestro interior y comenzamos a racionalizar nuestro rol, buscamos en el afuera lo que nos escuchamos dentro nuestro, olvidando simplemente que lo que es bueno para los padres, también es bueno para los hijos. Ya volveremos sobre esto más adelante....

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