Tomando conceptos del Lic. Miguel Espeche, creo que el avance cultural en lo vinculado a los roles de los padres ha disparado un cambio mental y filosófico, y si no es así, creo que deberiamos vernos distintos, no como buenos padres sí y sólo sí nos ofrecemos antes nuestros hijos sacrificandonos por ellos, con disponibilidad incondicional y sufriendo con tal de verlos felices.
Podemos pensarlo de esta forma, mi propio bien, mi felicidad, mis deseos cumplidos, mi integridad, mi dignidad, armonía y plenitud en el rol de mamá o papá si y solo sí genera el bien en los hijos. Veamoslo así; si yo estoy bien, eso les hace bien a mis hijos, ya que la maternidad y/o paternidad no se vive como un postergarnos, seres sacrificados eternamentes, sin proyectos o con proyectos muy muy lejanos, enfrentándonos al eterno miedo, miedo a fracasar, a no poder impedir el sufrimiento en los hijos, miedo a la culpa, a la enfermedad, a la muerte, a no llegar a fin de mes, a la calle, a la sexualidad, a nosotros, a los otros, etc., etc., etc..
Ahora bien, creo que el miedo, se combate en compañía, con compañeros de ruta que hayan o estén atravesando las mismas situaciones, experiencias, angustias ya que uno ya no se siente y COMPARTE CON OTROS, ese miedo y en este compartir podemos encontrar sin miedo el poder genuino de ser padres, crear autoridad, respetar y ser respetado sin confundir firmeza y autoridad con ser malos y crueles en la tarea de criar.

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